lunes, 4 de abril de 2011

Entrevista a Ivo Contreras


Por Erika Velásquez El Zar del Cabello Ivo Contreras retoca melenas sin excepción. Como estilista de la Organización Miss Venezuela hace de jurado y de asesor. Pero su trabajo no ...

Por Erika Velásquez

Ivo Contreras.
Ivo Contreras retoca melenas sin excepción. Como estilista de la Organización Miss Venezuela hace de jurado y de asesor. Pero su trabajo no solo beneficia a las reinas de belleza y a los artistas de la farándula venezolana. Personas con cáncer o con problemas de calvicie consiguen una solución en alguno de los servicios estéticos que ofrece.

Pelucas y extensiones abundan en la tienda de Ivo. Las extensiones son prótesis de cabello que se adhieren al pelaje de una persona con el fin de aumentar el volumen o el largo. Se pueden conseguir en dos presentaciones: sintéticas o naturales. Y más la segunda opción, porque el cartelón que se vislumbra en la vitrina expresa: “Se compra cabello natural en buen estado.”

Setenta maniquíes dan la cara a los transeúntes que caminan enfrente del local Extensiones, ubicado en el Minicentro Doral de Chacaíto. Cada uno exhibe una peluca con diversos tipos de cortes, colores y tamaños. En total, un aproximado de cuatrocientas alternativas, entre pelucas y extensiones, para quien tenga el interés de cambiar su imagen. Quince años tiene Contreras como dueño de este negocio y de la peluquería Ivo Stylos, localizada a una distancia de treinta pasos en dirección norte.

 

La llegada a Caracas

Tatuajes adornan los brazos del estilista. Las estrellas y el leopardo apenas se pueden vislumbrar con la indumentaria que lleva puesta: zapatos grises, una camisa negra alusiva a la marca Dolce & Gabbana y un pantalón blue jeans acorde con su contextura. Luce un  zarcillo pequeño en cada oreja. Y como su retrato demuestra, los rastros de cabello son casi imperceptibles en su cabeza. Pero esto no le preocupa porque sus satisfacciones, a sus 40 años, son muchísimas como él mismo cuenta.

Desde los 15 años trabaja en una peluquería. Comienza en Tovar, estado Mérida, su lugar natal. Una señora italiana experta en la fabricación de pelucas, lo enseña a confeccionar sus primeros postizos.

Él se abstiene de cursar estudios universitarios y a los veinte años emprende un viaje a Caracas. Consigue empleo en la peluquería Sandro de Chacaíto y le asignan el último puesto de atención: silla, mesa y espejo. A los seis meses su técnica es valorada y rota al primer puesto de la tienda. “En el puesto principal el corte más caro era el mío. Después de un año, me independicé acá en el Minicentro Doral. Ellos me pidieron que no me retirara. Me ofrecieron ser el encargado de la tienda Sandro del centro comercial Sambil y no acepté.”
En el año 2001 un coche lujoso se estaciona enfrente de su peluquería Ivo Stylos. Un chofer se baja del auto y lo manda a que salga. Alguien muy importante lo llama. Él se acerca al auto y la ventanilla desciende para descubrir el rostro de Osmel Sousa. “Me dijo que  le arreglara el cabello a las misses que van al Miss Universo. Cinthya Lander que, en ese entonces, iba a concursar para el Miss Universo necesitaba de un buen estilista. Ese año trabajé en todas las extensiones y moños de Cinthya Lander. Desde ese momento laboro con Osmel.”

Al conversar con Ivo el 22 de octubre, ofrece la entrevista para el mes de  noviembre. Su traslado a la ciudad de Maracaibo lo mantiene ocupado. Por primera vez -en diez años- forma parte del jurado en la noche final del Miss Venezuela.

Consejos de un estilista

El estrés aumenta en el local Extensiones. Dos peluqueros atienden a sus respectivas clientas. Una mujer se coloca unas extensiones con mechas de color amarillo y la otra se alisa el cabello. En el mostrador, el encargado le avisa a Ivo su salida. Lo deja al mando de la tienda y le encomienda el arreglo de una extensión con reflejos de una tonalidad castaño claro. Un postizo de 1200 bolívares, que una hora más tarde, iría a parar en la cabellera de una jovencita.
Ivo se prepara dos veces al año con cursos dictados en Italia o en México y su experiencia se hace evidente cuando da sus explicaciones. “El tiempo máximo de duración de cualquier extensión son tres meses. Luego, hay que rodarla nuevamente lo más cerca al cuero cabelludo porque al no permanecer bien ubicadas comienzan a partir el cabello.”

En menos de cinco minutos el “ya te atiendo” se vuelve un coro. Dos mujeres llegan hasta el mostrador para preguntar por el precio de unas grapas. Las mismas que son utilizadas por Ivo para fijar las extensiones, porque las técnicas de colocación son diversas: tejidas, pegadas, grapadas, con nudos o cortinas. Él les recomienda comprar las grapas de bronce, ya que no se calientan con el secador, no se oxidan con el agua y también pueden ser rehusadas.

Las compradoras se despiden y Co
ntreras agarra una peluca que acaba de comprar a un proveedor. La coloca sobre el mostrador y la revisa con detalle mientras conversa. Apunta su dedo detrás de él y señala una cola de cabello humano larguísima que cuelga de la pared. “Se la compré a una mujer por cuatro mil bolívares.”

Ivo compra cabello natural para fabricar sus pelucas y extensiones. Lo mínimo que paga por una linda cabellera son quinientos bolívares. Para su uso, la melena debe tener un largo no menor a los 40 centímetros de longitud. No debe estar teñida, ni cortada en capas.

Confección personalizada

Una peluca de cabello natural puede costar hasta seis mil bolívares. Los precios de las extensiones oscilan entre los ochocientos y dos mil bolívares. La marca de cabello que Ivo distribuye a nivel nacional se llama: Ivo Stylos Remy. “Cuando hablamos de cabello remy se refiere a la calidad. Las capas de la cutícula van todas en la misma dirección de la raíz a las puntas y por tal razón, no se enredan. Esto permite que la extensión se adapte al cabello de la persona.”

Para producir una peluca natural se requieren entre 15 y 22 días. También en la tienda se fabrican pelucas según las exigencias del cliente. En este caso, la persona debe venir varias veces para tomar la medida de la cabeza y hacer los respectivos ajustes durante la elaboración. “Y no es que yo no tenga nada que contar de mi vida, pero mi trabajo lo es todo.” Sí, Ivo pasa más tiempo en Chacaíto que en casa.
Clientes con problemas de alopecia (pérdida localizada de pelo) visitan a Contreras con frecuencia. En su perfil de facebook expone las fotos de algunas transformaciones ejecutadas a hombres y mujeres ante este tipo de casos. “Hago implantes de cabello sin cirugía, que consiste en colocar un látex en el cuero cabelludo de la persona para pegar el postizo.”

Con esta técnica Ivo entrena hasta médicos. Los enseña a adherir los implantes al cuero cabelludo sin tener problemas de filtración u hongos. Aunque también revela las flaquezas de este procedimiento. “La elaboré para aquellos que tienen grandes áreas de pérdida total, porque los implantes con cirugía son excelentes para los que presentan poca calvicie. Pero  mi técnica, no se puede usar para las personas que estén bajo tratamiento de quimioterapia porque el cuero cabelludo muestra sensibilidad.”

Una buena causa

No todo se vende en el local Extensiones. También reciben donaciones de personas que hacen promesas o deciden elaborar una peluca para una virgen. Además, cualquier donación de cabello va destinada a la producción de pelucas para pacientes con cáncer.

“El día de la entrega se cita a las personas involucradas: el donante y el beneficiario. De esta manera, el encuentro sirve como evidencia para constatar el uso de la donación en la manufactura de la peluca.”

La historia de una niña en silla de ruedas está presente en la memoria del estilista. “Me llegó una niña con un papá pudiente. Ambos habían sufrido un accidente, pero la niña quedó en silla de ruedas. Era bailarina de danza árabe y en su cabeza tenía una cicatriz grande. Me pidió que le hiciera una peluca y yo se la regalé. Le hablaba a sus piernas y eso me conmovió. Decía, ahora sí vamos a bailar porque tenemos pelo.” Los ojos de Contreras se llenaron de lágrimas, pero se recompone rápido. Vuelve a conversar: “Me tuve que salir del local porque no aguantaba las ganas de llorar.”

Contreras se encuentra de lunes a sábado en alguno de sus dos negocios. Se levanta a las nueve de la mañana para atender a sus mascotas: tres perros y dos gatos. Él no come carnes rojas porque prefiere las carnes blancas, y cada quince días se va de vacaciones a Puerto La Cruz porque le encanta la playa. Así concluye: “A excepción de las carnes rojas, soy un tipo normal.” Se despide con un beso en la mejilla para atender el pedido de una señora con cáncer.


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