Por Erika Velásquez El Zar del Cabello
Ivo Contreras retoca melenas sin excepción. Como estilista de la
Organización Miss Venezuela hace de jurado y de asesor. Pero su trabajo
no ...
Por Erika Velásquez
Ivo Contreras.
Ivo Contreras retoca melenas sin
excepción. Como estilista de la Organización Miss Venezuela hace de
jurado y de asesor. Pero su trabajo no solo beneficia a las reinas de
belleza y a los artistas de la farándula venezolana. Personas con cáncer
o con problemas de calvicie consiguen una solución en alguno de los
servicios estéticos que ofrece.
Pelucas y extensiones abundan en la
tienda de Ivo. Las extensiones son prótesis de cabello que se adhieren
al pelaje de una persona con el fin de aumentar el volumen o el largo.
Se pueden conseguir en dos presentaciones: sintéticas o naturales. Y más
la segunda opción, porque el cartelón que se vislumbra en la vitrina
expresa: “Se compra cabello natural en buen estado.”
Setenta maniquíes dan la cara a los transeúntes que caminan enfrente del local Extensiones, ubicado en el Minicentro Doral de Chacaíto.
Cada uno exhibe una peluca con diversos tipos de cortes, colores y
tamaños. En total, un aproximado de cuatrocientas alternativas, entre
pelucas y extensiones, para quien tenga el interés de cambiar su imagen.
Quince años tiene Contreras como dueño de este negocio y de la
peluquería Ivo Stylos, localizada a una distancia de treinta pasos en dirección norte.
La llegada a Caracas
Tatuajes adornan los brazos del
estilista. Las estrellas y el leopardo apenas se pueden vislumbrar con
la indumentaria que lleva puesta: zapatos grises, una camisa negra
alusiva a la marca Dolce & Gabbana y un pantalón blue jeans
acorde con su contextura. Luce un zarcillo pequeño en cada oreja. Y
como su retrato demuestra, los rastros de cabello son casi
imperceptibles en su cabeza. Pero esto no le preocupa porque sus
satisfacciones, a sus 40 años, son muchísimas como él mismo cuenta.
Desde los 15 años trabaja en una
peluquería. Comienza en Tovar, estado Mérida, su lugar natal. Una señora
italiana experta en la fabricación de pelucas, lo enseña a confeccionar
sus primeros postizos.
Él se abstiene de cursar estudios
universitarios y a los veinte años emprende un viaje a Caracas. Consigue
empleo en la peluquería Sandro de Chacaíto y le asignan el
último puesto de atención: silla, mesa y espejo. A los seis meses su
técnica es valorada y rota al primer puesto de la tienda. “En el puesto
principal el corte más caro era el mío. Después de un año, me
independicé acá en el Minicentro Doral. Ellos me pidieron que no me
retirara. Me ofrecieron ser el encargado de la tienda Sandro del centro
comercial Sambil y no acepté.”
En el año 2001 un coche lujoso se
estaciona enfrente de su peluquería Ivo Stylos. Un chofer se baja del
auto y lo manda a que salga. Alguien muy importante lo llama. Él se
acerca al auto y la ventanilla desciende para descubrir el rostro de
Osmel Sousa. “Me dijo que le arreglara el cabello a las misses que van
al Miss Universo. Cinthya Lander que, en ese entonces, iba a concursar
para el Miss Universo necesitaba de un buen estilista. Ese año trabajé
en todas las extensiones y moños de Cinthya Lander. Desde ese momento
laboro con Osmel.”
Al conversar con Ivo el 22 de octubre,
ofrece la entrevista para el mes de noviembre. Su traslado a la ciudad
de Maracaibo lo mantiene ocupado. Por primera vez -en diez años- forma
parte del jurado en la noche final del Miss Venezuela.
Consejos de un estilista
El estrés aumenta en el local Extensiones.
Dos peluqueros atienden a sus respectivas clientas. Una mujer se coloca
unas extensiones con mechas de color amarillo y la otra se alisa el
cabello. En el mostrador, el encargado le avisa a Ivo su salida. Lo deja
al mando de la tienda y le encomienda el arreglo de una extensión con
reflejos de una tonalidad castaño claro. Un postizo de 1200 bolívares,
que una hora más tarde, iría a parar en la cabellera de una jovencita.
Ivo se prepara dos veces al año con
cursos dictados en Italia o en México y su experiencia se hace evidente
cuando da sus explicaciones. “El tiempo máximo de duración de cualquier
extensión son tres meses. Luego, hay que rodarla nuevamente lo más cerca
al cuero cabelludo porque al no permanecer bien ubicadas comienzan a
partir el cabello.”
En menos de cinco minutos el “ya te
atiendo” se vuelve un coro. Dos mujeres llegan hasta el mostrador para
preguntar por el precio de unas grapas. Las mismas que son utilizadas
por Ivo para fijar las extensiones, porque las técnicas de colocación
son diversas: tejidas, pegadas, grapadas, con nudos o cortinas. Él les
recomienda comprar las grapas de bronce, ya que no se calientan con el
secador, no se oxidan con el agua y también pueden ser rehusadas.
Las compradoras se despiden y Co
ntreras
agarra una peluca que acaba de comprar a un proveedor. La coloca sobre
el mostrador y la revisa con detalle mientras conversa. Apunta su dedo
detrás de él y señala una cola de cabello humano larguísima que cuelga
de la pared. “Se la compré a una mujer por cuatro mil bolívares.”
Ivo compra cabello natural para fabricar
sus pelucas y extensiones. Lo mínimo que paga por una linda cabellera
son quinientos bolívares. Para su uso, la melena debe tener un largo no
menor a los 40 centímetros de longitud. No debe estar teñida, ni cortada
en capas.
Confección personalizada
Una peluca de cabello natural puede
costar hasta seis mil bolívares. Los precios de las extensiones oscilan
entre los ochocientos y dos mil bolívares. La marca de cabello que Ivo
distribuye a nivel nacional se llama: Ivo Stylos Remy. “Cuando hablamos de cabello remy se
refiere a la calidad. Las capas de la cutícula van todas en la misma
dirección de la raíz a las puntas y por tal razón, no se enredan. Esto
permite que la extensión se adapte al cabello de la persona.”
Para producir una peluca natural se
requieren entre 15 y 22 días. También en la tienda se fabrican pelucas
según las exigencias del cliente. En este caso, la persona debe venir
varias veces para tomar la medida de la cabeza y hacer los respectivos
ajustes durante la elaboración. “Y no es que yo no tenga nada que contar
de mi vida, pero mi trabajo lo es todo.” Sí, Ivo pasa más tiempo en
Chacaíto que en casa.
Clientes con problemas de alopecia (pérdida localizada de pelo) visitan a Contreras con frecuencia. En su perfil de facebook
expone las fotos de algunas transformaciones ejecutadas a hombres y
mujeres ante este tipo de casos. “Hago implantes de cabello sin cirugía,
que consiste en colocar un látex en el cuero cabelludo de la persona
para pegar el postizo.”
Con esta técnica Ivo entrena hasta
médicos. Los enseña a adherir los implantes al cuero cabelludo sin tener
problemas de filtración u hongos. Aunque también revela las flaquezas
de este procedimiento. “La elaboré para aquellos que tienen grandes
áreas de pérdida total, porque los implantes con cirugía son excelentes
para los que presentan poca calvicie. Pero mi técnica, no se puede usar
para las personas que estén bajo tratamiento de quimioterapia porque el
cuero cabelludo muestra sensibilidad.”
Una buena causa
No todo se vende en el local Extensiones. También
reciben donaciones de personas que hacen promesas o deciden elaborar
una peluca para una virgen. Además, cualquier donación de cabello va
destinada a la producción de pelucas para pacientes con cáncer.
“El día de la entrega se cita a las
personas involucradas: el donante y el beneficiario. De esta manera, el
encuentro sirve como evidencia para constatar el uso de la donación en
la manufactura de la peluca.”
La historia de una niña en silla de
ruedas está presente en la memoria del estilista. “Me llegó una niña con
un papá pudiente. Ambos habían sufrido un accidente, pero la niña quedó
en silla de ruedas. Era bailarina de danza árabe y en su cabeza tenía
una cicatriz grande. Me pidió que le hiciera una peluca y yo se la
regalé. Le hablaba a sus piernas y eso me conmovió. Decía, ahora sí
vamos a bailar porque tenemos pelo.” Los ojos de Contreras se llenaron
de lágrimas, pero se recompone rápido. Vuelve a conversar: “Me tuve que
salir del local porque no aguantaba las ganas de llorar.”
Contreras se encuentra de lunes a sábado
en alguno de sus dos negocios. Se levanta a las nueve de la mañana para
atender a sus mascotas: tres perros y dos gatos. Él no come carnes
rojas porque prefiere las carnes blancas, y cada quince días se va de
vacaciones a Puerto La Cruz porque le encanta la playa. Así concluye: “A
excepción de las carnes rojas, soy un tipo normal.” Se despide con un
beso en la mejilla para atender el pedido de una señora con cáncer.
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